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Espacio de Luis Núñez

El desastre que tenemos y el que está por venir

20090701092910-golpe-estado-hondura-represion-3-1Los que creen que el triunfo del golpe de Estado en Honduras será un logro para la democracia, se equivocan trágicamente, aún cuando sea su final anhelado.

La situación en Honduras está tomando un cariz muy peligroso para la región particularmente para Nicaragua. No me voy a cansar de decir que en Honduras hubo un golpe de estado, aún cuando soy del criterio que la medida de sacar al presidente Constitucional Manuel Zelaya fue adecuada. Lo que rechazo y seguiré rechazando es la forma en cómo se hizo.

Y el tiempo nos da la razón a quienes hemos condenado el golpe. El precedente que está sentando es delicado y ya la clase política nacional está empezando a verlo y sentirlo. El ambiente creado a nivel regional es tenso porque el tema es asumido como propio sobre todo por aquellos países donde las reformas constitucionales son el tema fuerte ahora.

Ya el presidente Daniel Ortega hizo una velada advertencia al sugerir que las fuerzas armadas nacionales “necesitan helicópteros de combate”. El comentario puede pasar desapercibido, si lo dijera en una plaza pública, pero tiene especial significado si lo dice frente al vice primer ministro de Rusia Igor Sechin. Todo el armamento de guerra del ejército nicaragüense proviene de Rusia.

El discurso del presidente Hugo Chávez, de Venezuela, ha sido más que incendiario y peligroso, sobre todo porque provoca una reacción de masas que se pueden desbocar sin control. Y a eso apunta.

Incluso el ambiente ha sido tal, que se han disparado conflicto regionales como el Ecuador, Colombia y Venezuela. El Mercosur elevó su nivel de protesta y amenazó con no reconocer al gobierno que salga electo en Honduras en las próximas elecciones. Medida extrema, pero medida al fin y al cabo.

Pero estas puede ser algunas “elucubraciones” políticas de mi parte. A lo mejor todo el mundo está tranquilo en sus casas sin pensar siquiera en el conflicto y todos estos roces son casualidades.
Sin embargo Nicaragua sí tiene un problema y mucho más serio. Las pérdidas que está ocasionando actualmente el conflicto van en ascenso.

Si bien ahorita se expresan en incrementos en el costo del transporte y la pérdida del tiempo, en el corto plazo, se expresarán en la cancelación de contratos, multas por incumplimientos, pérdidas de productos, imposibilidad de exportar, reducción en el ingreso de turistas y una fuerte imagen negativa para la inversión. Las zonas fronterizas con Honduras, a parte de saturadas de camiones, está militarizada, no solo por la Policía sino también por grupos de choque del gobierno.

Este costo económico va a ser extremadamente dañino para el país, que al final de cuentas será el que más perderá. Si las pérdidas fueran para Costa Rica, El Salvador o Guatemala, no habrá problemas pues su capacidad de respuesta es superior a la nuestra. Pero para Nicaragua cada dólar cuenta y cuesta mucho. Y hablo literalmente, cada DÓLAR.

El país ha perdido la cooperación de apoyo presupuestario, en dinero líquido, que pasa prácticamente de forma directa a la población. Igual el restante tramo de la Cuente Reto del Milenio (CRM), y parte de la misma cooperación en proyectos y programa se ha visto reducida por el retiro de la cooperación por desaveniencias con el gobierno actual. Son millones de dólares perdidos. Además el Fondo Monetario Internacional (FMI) mantiene congelados fondos, primero sin muchas justificaciones y segundo porque el gobierno no termina de cumplir con las revisiones al programa económico y financiero. Esto trae como consecuencia que el Banco Mundial y el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) no desembolsen tampoco los préstamos que tienen aprobados para Nicaragua. Visto así el conflicto nos agrava más la situación. Y eso que los daños apenas empiezan.

Tengo que reconocer que el ejército hondureño ha actuado de manera responsable y no ha tomado ninguna medida que vaya a desembocar en un conflicto mayor, que es lo que creo quieren los gobiernos de Venezuela y de Nicaragua. Pero uno nunca sabe con los militares, cualquier cosa puede pasar. Además el gobierno hondureño también ha asumido una posición madura, y no ha aplicado medidas de restricción del comercio con Nicaragua. No quiero ni pensar qué pasaría si ese país cierra las fronteras a los productos nicaragüenses.

Entonces a la crisis interna que ya teníamos por la pésima administración de gobierno, se nos suma otra, que el mismo gobierno se está encargando de hacer más grande. Pero sigamos viendo más cosas, son centenares los que están apoyando al gobierno en su apoyo, valga la redundancia, a Zelaya. Y a ellos quién los mantiene, de dónde salen los recursos para garantizarles la manutención, aún cuando sean de la misma región, coas que no creo. Además me pregunto quien le está dando recursos a Zelaya para movilizarse a su gusto y antojo, a él y su equipo. Difícilmente será Nicaragua.

Los costos ya son demasiado altos para todos, pero lo será más si el golpe persiste y voy a seguir insistiendo en la salida de los golpistas del poder en ese país. Es necesaria una solución Pacífica a este problema ya. Zelaya tiene que volver a la presidencia de Honduras, pues de lo contrario el remedio va a ser peor que la enfermedad, todavía más, podría provocar una pandemia peor que el H1N1.

No confundamos nuestros sentimientos políticos, con la legalidad. Quienes se oponen al regreso de Zelaya a Honduras están propiciando un conflicto mayor del que saldrán beneficiados los dictadores de hoy y los que están por venir.

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1 comentario

  1. ES QUE NO ME EXPLICO QUE COSA QUIEREN LA GUERRA ? PARA TERMINAR DE MORIRNOS DE HAMBRE .NO HAY DERECHO QUE LOS POLITICOS SOLO PIENSEN EN SU BOLSILLO ESO ES TODO .
    HAY QUE ANIQUILAR A CHAVEZ Y TODA SU MANGA DE ADERIDOS COMO EVO …… EVO QUE NOMBRE PARA UN PRESIDENTE A CORREA ZELAYA Y TODOS ESTOS INVFELICES ESTUPIDOS.

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