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Espacio de Luis Núñez

Nada justifica a los golpistas en Honduras

Las cosas en Honduras se están enredando cada vez más y el gobierno golpista e ilegal, sigue dando motivos para profundizar su ilegalidad.zelaya-micheletti-edi1

Muchos “demócratas” siguen insistiendo en justificar todas las acciones que realizó y sigue realizando el gobierno golpista e incluso señalan que Zelaya está bien derrocado, por todo lo que estaba haciendo y por sus amistades peligrosas con Hugo Chávez, Evo Morales, y todos los gobiernos de izquierda. Esto quiere decir que las relaciones con la izquierda, y la izquierda misma, ahora es declarada “ilegal” por los autodenominados “demócratas” nacionales.

Entendamos una cosa, todas las izquierdas llegaron al poder a través de elecciones y se mantienen allí por el apoyo popular, nos guste o no. Hace poco, la cadena de noticias internacionales CNN en español, entrevistó (solo una vez emitieron la entrevista) a un analista político de Florida, que explicó los resultados de un estudio que hicieron en Honduras, sobre el apoyo popular que tenía Manuel Zelaya en su país. El analista, no recuerdo su nombre, dijo que sorprendentemente el análisis que realizaron de todas las encuestas que se hicieron sobre el tema, reflejaban un margen positivo de Zelaya, es decir en todas las encuestas aparecía el mandatario con un sólido apoyo popular. Hasta la fecha, ningún opositor de Zelaya, o afín al gobierno ilegal, ha mencionado nunca que Zelaya no contara o no cuente con el apoyo popular.

No debemos confundir nuestra inclinación personal, ya sea política o ideológica, con la legalidad. Hugo Chávez tiene muchas cosas que no me parecen, pero alrededor de ellas hay una legalidad que lo respalda. Porqué en lugar de cuestionar a Chávez, a Evo Morales o a Rafael Correa, no comenzamos a cuestionar a su oposición, que es corresponsable de lo que esta gente hace.

Se me viene a la cabeza aquella frase de Juan Donoso Cortés, “los legitimistas de Francia suelen olvidar frecuentemente que la revolución que condenan es obra común de los que la hicieron y de los que la provocaron”. Suena familiar a los casos de la política nacional.

Ellos son gobierno electos popularmente. Ser amigo de ellos no debe ser causal de ningún delito. En cambio el actual gobierno hondureño es un gobierno espúreo, ilegal, usurpador y nadie le debe respeto tal y como la misma constitución de ese país lo dita “ARTICULO 3.- Nadie debe obediencia a un gobierno usurpador ni a quienes asuman funciones o empleos públicos por la fuerza de las armas o usando medios o procedimientos que quebranten o desconozcan lo que esta Constitución y las leyes establecen. Los actos verificados por tales autoridades son nulos. el pueblo tiene derecho a recurrir a la insurrección en defensa del orden constitucional”.

Hasta le fecha, los golpistas no han demostrado en lo absoluto las “ilegalides” del presidente Constitucional Manuel Zelaya. No han presentado ninguna orden judicial de ningún tribunal, resultante de un proceso al que se haya sometido a Zelaya. No hay ninguna causa abierta, ni una relación de hechos, ni un período para que el acusado conteste la demanda, como en todo proceso, no hay ningún juicio abierto, no hay cédulas judiciales que digan que Zelaya tiene que enfrentar cargos, NADA, no hay NADA. Lo único que tienen son resoluciones políticas, de lo que ellos consideran incorrecto de las actuaciones del presidente Zelaya. En su momento, en otro blog, detallé que Zelaya no violó la Constitución, y que incluso casi lo hace. Pero no lo hizo. Sin embargo lo que hizo o casi hizo, debió ser dilucidado de acuerdo a derecho.

Por otro lado los golpistas ahora hablan por ejemplo de casos de corrupción, en un país donde la corrupción ha alcanzado niveles institucionales. Uno de los países más corruptos del continente. Zelaya es el primer presidente juzgado (en ausencia) por corrupción en ese país.

Si Chávez fuese un dictador ilegal, el golpe de estado en su contra en el 2002, hubiera sido exitoso. La comunidad internacional, incluyendo Nicaragua, actuó con una sola voz. Todos, a excepción de Estados Unidos, condenaron el golpe, y los golpistas no tuvieron más opción que entregar el poder usurpado.

Y es que la oposición a este tipo de gobierno siempre busca la salida más fácil, un golpe de estado, amparados por el apoyo de las Fuerzas Armadas, cuyo origen han sido los gobiernos que ahora son oposición. El mundo ha cambiado, y un golpe de estado es una acción aislada, con escasa o nula posibilidad de éxito, debido al desarrollo de las organizaciones de la sociedad civil y los movimientos populares a nivel mundial. Pinochet, difícilmente podría lidiar con cantidades de organizaciones o movimientos con presencia continental y mundial. Que cuentan con financiamiento de diferentes fuentes, por montos millonarios.

Los golpistas hondureños no tomaron en cuenta esto, quedaron congelados en el tiempo, y pensaron que podrían regresar a los sesenta o los setenta. Incluso, la ambivalente política estadounidense, ha sido un balde de agua fría, y no ha podido o no quiere realmente, apoyar al régimen golpista, cortándole toda posibilidad de oxigenación. Quizás creyeron ingenuamente que “el fin justifica los medios”, argumentando que salvaron a Honduras de la amenaza chavista. Ya nadie cree en cuentos de hada.

Los pueblos y las sociedades ya no creen en los discursos prehistóricos dela izquierda, que quiere vender revoluciones populares, que se sostienen con aire, ni tampoco cree en que Fidel Castro o Hugo Chávez, son el peor de los males. la era de internet ya comenzó a pasar facturas. La población tiene más acceso a información, a tener una idea más clara del mundo generando a su vez más capacidad para crear sus propios héroes y villanos, en un mundo personal más cercano a la realidad, que los discursos de los políticos.

Los golpistas hondureños enviaron al mundo la señal equivocada, y peor aún, ellos mismos se creyeron. Ya no se trata de pensar si el presidente me cae bien o mal. En cualquiera de los dos casos lo único que queda es esperar es que termine el período presidencial. Esas son las reglas del juego y los hondureños lo saben. La legalidad está con Zelaya, si política o ideológicamente estaba equivocado, eso no está contemplado en la constitución ni es un tema de discusión. A todos los países del mundo, sin excepción alguna, nos han dado de vez en cuando gato por liebre nuestros políticos, que ofrecen una cosa y después nos salen con otra. Acaso Daniel Ortega dijo que quería reelegirse, durante las elecciones presidenciales, acaso dijo que iba a crear un poder paralelo con sus Consejos de Poder Ciudadano o CPC.

Quien puede predecir que un mal candidato pueda resultar un buen presidente o un buen candidato al final no termine siendo un mal presidente. La democracia es la gran lotería en la que ganamos todos o nos jodemos todos y tenemos que aprender a entender el juego.

Insisto si dejamos que esto pase en Honduras, no preguntemos qué pasó cuando vuelva a ocurrir en otro país. Incluso el nuestro.

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