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Espacio de Luis Núñez

Un mismo fantasma recorre Latinoamérica

Representantes de las naciones integrantes de la CELAC en el teatro Teresa Carreño, de Caracas, en la apertura de la primera cumbre de esa organización. (Fuente: Casa de Gobierno en Argentina, http://www.casarosada.gov.ar/)

Representantes de las naciones integrantes de la CELAC en el teatro Teresa Carreño, de Caracas, en la apertura de la primera cumbre de esa organización. (Fuente: Casa de Gobierno en Argentina, http://www.casarosada.gov.ar/)

La primera reunión del intento de creación de la Conferencia de Estados de Latinoamérica y el Caribe (CELAC), comenzó como una tribuna de deshogo de presidente que se han erigido como los abanderados del pensamiento moderno desde una posición que ellos consideran de izquierda, sin darse cuenta que el mundo ya cambió y que hay puntos en los que todas las posiciones convergen inevitablemente: la pobreza, el calentamiento global, la distribución de la riqueza, la estabilidad social, el desarrollo económico, el narcotráfico, etc.

Este es el punto de convergencia en el que todos están de acuerdo. Sin embargo hay posiciones torpes y fuera totalmente de época de algunos presidentes que todavía siguen viviendo en una guerra fría, o en un choque de ideologías que hace mucho tiempo dejó ser. Achacar a Estados Unidos todas las inestabilidades que ocurren en cada país del mundo, es un argumento torpe, hipócrita e irresponsable.

Hipócrita porque en el fondo los gobiernos que se dicen de izquierda han hecho poco por erradicar las raíces de los problemas y cómodamente se la pasan acusando al “imperio” de todos los males que nosotros mismos hemos provocado. Claro esconden, como muy bien lo ilustró la presidenta de Argentina Cristina Fernández de Kishner, que la principal fuente de recursos de todos los países de Latinoamérica está precisamente en los mercados imperialistas. Incluso China, se ha hecho una potencia a base de venderle sus productos a Estados Unidos, Europa o Japón, no creo que hayan logrado esa posición haciendo comercio con Venezuela, Nicaragua, Ecuador o Cuba.

Es torpe porque con ello no van a lograr sacar a adelante a sus respectivos países, repitiendo una y otra vez que ya viene el mono imperialista y que no hay que dejarse engañar. La “nueva” izquierda esta pretendiendo sobrevivir reviviendo viejos fantasmas, con pobres argumentos técnicos o de principios, con una deprimente retórica que gira siempre en torno a lo mismo, mientras sus países se caen a pedazos.

Hace poco estuve releyendo a George F. Squier, un diplomático norteamericano que visitó Nicaragua a finales de la década de 1840. Es triste y alarmante a la vez leer que el país que él retrató es el mismo que tenemos ahora, es decir las mismas convulsiones políticas, con sus mismos caudillos que creen que son los únicos que pueden decidir el futuro del país. Tenemos la misma economía basada en la producción y exportación de productos primarios, rendimientos productivos bajísimos, atraso ecucativo, etc. Todos los caudillos de izquierda llevan ya varios años en el poder yu sus países siguen igual de atrasados. Regalar el dinero no es una garantía de desarrollo, en lo absoluto.

Pero lo peor es que el argumento de las nuevas izquierdas, es irresponsable desde todo punto de vista ya que con ellos están reviviendo el determinismo de la Guerra Fría, en la que las revoluciones en el poder se declararon dueños absolutos de los países, de las verdades (por muy descabelladas que fueran), y en aras de ello no han escatimado utilizar todos los recursos y fuerzas, llevando a cada país a un stress político desgastante.

Hay enormes problemas sociales que están ausentes del debate público, mientras que el principal objetivo de los presidente es garantizar su reelección, y quienes se oponen o denuncian las trampas y fraudes son calificados de “marionetas del imperio”, “reaccioinarios, contrarrevolucionarios”. Ellos que no han aportado absolutamente nada al pensamiento social, han sometido a la sociedad a un pensamiento unidireccional. Por ejemplo Fidel Castro, nunca que yo sepa, ha sostenido un debate de altura con nadie que valga la pena, salvo las entrevista de su periodismo personal, torpe y sometido. Nunca se ha enfrentado con alguien, cara a cara, quien le restriegue en la cara toda su teoría social absurda sobre cómo debe ser el mundo y menos aún a la prensa independendiente que le pregunta por los presos políticos en su país, sobre porqué en su país no hay más partidos políticos que el oligarca pattrido comunista, o porqué desbarató toda la isla en su histeria por producir 10 millones de toneladas de azúcar en la década de los 70.

La nueva izquierda es irresponsable porque cada día se parece más a las dictaduras de derecha que por décadas azotaron el continente en el entendido de que lo estaban protegiendo de la amenza comunista. Ahora nos quieren proteger de la amenaza imperialista. Y para ello recurren a los mismos argumentos y a las mismas maniobras fraudulentas para ganar elecciones.

La CELAC puso al desnudo la pobreza de argumentos de la nueva izquiera que es incapaz de generar un modelo de desarrollo alternativo diferente, más humano, más transparente. Más bien América Latina enfrente nuevamente el mismo fantasma de las dictaduras militares. Los Somozas, los Trujillo, los Pérez Jiménez, los Pinochet, Videla vuelven a levantarse y recorren nuevamente el continente. Quizás en la próxima reunión de la CELAC sean los nuevos invitados de honor.

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