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Espacio de Luis Núñez

¿Una empresa de maletín?

MPESO, con más problemas que soluciones

Las rápidas transformaciones sociales, no justifican los grande errores y menos la ineficiencia en la aplicación de nuevos mecanismos de ordenamiento. Y eso es lo que está pasando con la empresa MPESO que se ha metido en un negocio que al parecer no domina.
No es el sistema, ni las máquinas, ni la resistencia al cambio de parte de transportistas y usuarios, lo que está generando los problemas con el transporte público, es la ineficiencia de la empresa, si es que es ineficiencia.
Hay muchas cosas que no entiendo todavía. Para comenzar, por qué tantas fallas en un sistema de tanto impacto, no solo para Managua sino para todo el país? Esto se empezó a anunciar desde hace varios meses, se ha dado tiempo suficiente para ello, se entregaron miles de tarjetas, se dieron prórrogas para que la gente se adaptara al nuevo sistema y nada. Las fallas son múltiples y la empresa no ha sabido dar respuestas, y las que da no son lo suficientemente adecuadas.
El usuario de un servicio cualquiera solo demanda eficiencia en lo que compra y punto, no nos importa si la empresa tiene problemas, si los buseros quieren robarse el dinero, si la gente llegó a última hora a buscar su tarjeta. Eso no tiene porqué importarle a nadie, yo compro mi tarjeta el día que me dé la gana comprarla, y lo único que tiene que hacer la empresa, Irtramma o la empresa de transporte es que mi tarjeta funcione. PUNTO. Y ese es el problema. No estamos recibiendo el servicio por el que estamos pagando.
Mucha gente cuestiona que los usuarios fueron a última hora a traer su tarjeta, y eso ha presionado la entrega de las mismas y lo relacionan con la costumbre de hacer todo a útlima hora. Este no es el caso, yo adquiero mi tarjeta el día que me dé la gana, igual que adquiero una recarga para el celular cuando me da la gana, haya o no haya promoción. Lo único que quiero es que cuando la vaya a utilizar, funcione, a nadie debe importarle si voy a asolearme o exponerme a la lluvia, un día entero para tener mi tarjeta. Además no solo aquí dejamos las cosas para última hora, no entiendo esa costumbre torpe de pensar que somos únicos en el mundo. Que los nicas somos impuntuales, todo lo dejamos a última hora, etc. Eso pasa en todo el mundo, en Europa he tenido que esperar fuera de la hora pactada, igual en Estados Unidos, no somos únicos.
Pero volviendo al caso, los grandes problemas en este sistema se están dando no por esta “costumbre”, sino por ineficiencia y poca transparencia.
1. Me pregunto, qué se hizo para otorgar a esta empresa la autorización para la aplicación de un sistema como este. Hubo un proceso de licitación previo para implementarlo? Con base a qué criterios técnicos, financieros se otorgó esta licencia a la empresa MPESO.
2. El cambio de sistema de pago del pasaje de buses no debería ser complicado, tomando en cuenta que ya hay suficiente experiencia en la implementación del pago con tarjetas. A estas alturas ninguna empresa que quiera implementar un sistema de pagos con tarjetas debería tener problemas de ningún tipo.
3. Todo lo anterior me lleva a preguntarle a la empresa cuánto dinero ha invertido y piensa invertir en implementar el sistema. Con cuanto capital cuenta para impulsar el mecanismo, y garantizar las recargas en el entendido que cada quien está pagando de antemano su pasaje. Tengo la impresión que no hay suficiente capital para garantizar que todas las tarjetas tengan sus recargas. Además los costos a recuperar serán sobre los aparatos y las tarjetas. No obstante me queda la duda cuál es el mecanismo de recuperación de la inversión para la empresa.
4. Eso me lleva a preguntarme cuál es la ganancia de la empresa MPESO o de los transportistas, si lo que compro en recargas es lo que se va a utilizar. Es decir el pasaje continuará costando 2.50, lo cual no aumentará para el usuario aún cuando haya un aumento en el precio de la tarifa. De forma que no se ve ningún margen de utilidad para la provedora del servicio de tarjeta. Entonces dónde está el negocio, porque por ejemplo con uso de una tarjeta de crédito o de recarga de telefonía, su utilidad va en el precio del dinero o el que se le imponga a la recarga. En este caso es ya un precio establecido de antemano y que no deja ningún margen a nadie, más que a los transportistas. Actualmente ellos se quedan con los 2.50 córdobas. De allí tienen que sacar sus costos. Claro esto independiente del subsidio.
5. ¿Entonces cuál es el negocio para MPESO? Será que se divide las utilidades con los transportistas, y ahora ya no se quedarán con los 2.50 del pasaje, sino que entregarán a MPESO una parte? El problema es que ni los transportistas ni MPESO tiene que ajustar sus costos a los 2.50 córdobas que cuesta el pasaje.
6. Antes duda, me pregunto que si la falta de recargas, las malas lecturas de los aparatos que se llevan el saldo de una tarjeta o cobran más de los 2.50 por pasaje, no será una forma de capitalizarse de la empresa, que en los primeros días ha registrado innumerables anomalías, como cobros alterados por “problemas de sistema”. Hasta el momento ninguna entidad, ni pública ni privada se ha interesado por conocer cuánto dinero obtuvo la empresa por ese dinero, que difícilmente será regresado a los usuarios.
7. Por otro lado, el sistema se ha implementado en muchos países, pero no sé cuales han sido los resultados. No sé si hay informes de validación del mismo para las unidades del transporte de Managua. En muchos países el transporte colectivo es complementado por metros o por una gran cantidad de vehículos particulares, lo cual alivianan la carga del transporte colectivo, haciendo más cómodo la implementación de este tipo de pago. En Managua se caracterizan por que las unidades van atestadas, y muchas veces los usuarios van guindados de las unidades. Esto dificultará la lectura de las tarjetas o reducirá su vida útil, generando un problema adicional, si se daña uno de los aparatos durante un recorrido, ¿qué hacer? ¿Romper el vidrio?¿Llamar al 911?¿detener la unidad hasta que lleguen a rescatarlo?. En realidad todos estos problemas no deberían serlo, todos son subsanables, pero de la forma en cómo lo ha tratado la empresa MPESO, parecen verdaderos aludes insalvables.
8. Conociendo la experiencia de otros lugares, tengo la impresión que no es algo complicado, aquí lo hemos complicado. Quisiera conocer la experiencia de la empresa en este tipo de servicios. No es lo mismo ser proveedor de algunos servicios como por ejemplo, comerciales, que servicios sociales como el del transporte colectivo. El análisis difiere considerablemente por la sensibilidad del último. Además se está imponiendo a un sector importante de la población, no es voluntario. En establecimiento comercial yo puedo decidir si pago en efecto o con tarjeta, en este caso no. Es tarjeta.
9. Insisto, el sistema no es el malo, es la empresa que lo está implementando. Es más con el pago con tarjeta se eliminará las engorrosas discusiones por el cambio, habrá una mayor transparencia por los ingresos del día, las mismas familias podrían beneficiarse ya que el hijo no se gastará el dinero del bus y ahora sí tendrá que montarse en el bus. Yo sí creo en el sistema, en lo que tengo muchas dudas en el encargado de implementarlo. Además pregunto con cuánto personal cuenta esta empresa para atender una demanda de unos 500 mil usuarios, al menos para atender la etapa crítica del inicio.

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