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Las pensiones según el Gobierno

Luis Núñez Salmerón
El Partido Frente Sandinista llegó al gobierno en el 2008, como un gobierno con un discurso independentista y guardando distancia del Fondo Monetario Internacional, impulsando su máxima de sacudirse de él lo más pronto posible, para aplicar su propio modelo de desarrollo. No había necesidad de nueva reforma tributaria, y menos de una reforma al INSS cuya quiebra técnica para final de esta década no era más que un discurso de la derecha para jutificar su incapacidad financiera, según afirmaron sus principales voceros.
Así, dejaron pasar todas las lógicas oportunidades que ofrece la llegada al poder de todo gobierno que comienza su administración. El tiempo, que todo lo cambia, los acorraló, y tuvieron que firmar un nuevo acuerdo con el FMI, y al empezar la nueva administración, están tratando de negociar otro. Tuvieron que hacer una apresurada reforma tributaria, y al avanzar su segunda gestión de gobierno, tuvieron que aprobar otra, extremadamente enredada y sin beneficios a la vista, al menos todavía.
Y lo peor, dejaron pasar la oportunidad para impulsar una reforma al sistema de pensiones y la seguridad social, desaprovechando el momento para hacerlo y ahora están empantanados en un estéril discusión sobre si se aprueba en consenso o no, una inevitable reforma cuyo costo político podría el Waterló Tropical del actual gobierno que enfrenta cada día más una creciente inconformidad popular, todavía mal canalizada por la oposición, y que una reforma a la seguridad social terminará de encender todavía más.
En este ambiente los funcionarios que han dado la cara, los estrictamente involucrados en la reforma, se han embarcado en una suerte debate de esa de tragos, enredándola a veces, suavizándola de repente pero reconociendo lo peor, tendrán que hacerla y será DURA. Los números no le calzan y no hay forma de andar con medias tintas. Si fuera tan sencillo, ya la hubieran hecho. Si se tratara de un parche de seda, como la que plantea el asesor presidencial para asuntos económicos, no le veo problema enviarla a la Asamblea y aprobarla en un abrir y cerrar de ojos. Pero no. No estamos en el 2007.
Es así que han preferido hablar, hablar y no decir nada y más bien ofender. Por ejemplo, el gobierno a través de su asesor presidencial para asuntos económicos Bayardo Arce, dio a conocer la lógica de su propuesta para “salvar” al Instituto Nicaragüense de Seguridad Social (INSS) en la que llevan patinando más de seis años. Su intervención ante empresarios y representantes de empresarios no hay nada nuevo, más que la desesperada búsqueda de auditorio para su propuesta. No obstante hizo un supuesto análisis de lo que cotizamos los trabajadores al INSS durante nuestra vida laboral y lo cual me parece más que una burla, es una ofensa a los miles de trabajadores
Para empezar puso un ejemplo discriminatorio, ofensivo y pobre, técnica y humanamente hablando, sobre lo que aportan los trabajadores al INSS. Aquí para ser justos, hay que aclarar que esto no solo lo plantea él, sino también algunos expertos en el tema, descalificados por incluso por él mismo, que sostienen casi lo mismo.
Bueno veamos, dice que por ejemplo un trabajador que gana el salario mínimo, aporta 300 córdobas mensuales, el final cuando llegue a sus 750 cotizaciones, habrá aportado apenas 61 mil córdobas, asumiendo que cotizó las 750 semanas correspondientes a poco menos de 15 años de trabajo, aunque cuando sabemos que nuestra vida útil laboralmente hablando es mucho más que eso. Según el asesor económico, una vez que este trabajador jubilado, “viviera 10 años más” entonces, el Estado tendría que otorgarle una pensión de 3, 400 córdobas, lo cual equivale a 408 mil córdobas por esos diez años, y “si viviera 10 años el Estado tendría que desembolsar otros 408 mil para sumar 816 mil córdobas. Eso equivale a por lo menos 5 neuronas quemadas por los asesores presidenciales.
Genial, según el gobierno las pensiones aquí son del 100 por ciento del salario de los trabajadores y no proporcionalmente como lo establece la Ley. Pero este es un simple ejercicio aritmético, el punto no es ese. Según Arce, los trabajadores apenas dan 340 córdobas, y al final recibirán hasta 8 veces más de lo que cotizaron durante toda su vida como trabajadores.
Pensando como esos tecnócratas insensibles, el gobierno olvida que esos trabajadores durante toda su vida laboral, independiente de si cotizaron o no, han sido el motor de la economía de este país. Ellos, han sido el principal soporte de la empresa privada ya que ellos son los que consumen lo que se produce en este país, ya que la inmensa mayoría de las empresas privadas nacionales no tienen la capacidad para vender sus productos en otros países, ellos esa masa de cotizantes, han pagado impuestos de todo tipo, aún cuando son exonerados del pago vía salario, lo hacemos como consumidores al comprar productos que gravados. El gobierno olvida esta variable económica que es mucho más importante que todas las que él y otros expertos, han mencionado mecánicamente. ¿Quiere decir entonces que el aporte social y económico de los trabajadores de este país es solo las cotizaciones al INSS?
La economía nacional, incluyendo la empresa privada, se nutre del consumo de la población, del pago de impuestos de esa misma población la que también consume impuestos, directos e indirectos, del trabaja diario que realizan millones de trabajadores y empleados quienes construyen y reinventa cada día este país. Si se tratara solo se tratara de dar cotizaciones al INSS las cosas serían diferentes.
Por otro lado, no se toma en cuenta que ese dinero, apenas 340 córdobas, debería ser un ahorro. El gobierno no dice nada, absolutamente del destino de la primera cotización, y de la segunda y la tercera, y así sucesivamente hasta llegar a la 750 cotizaciones de ley. Qué se hizo todo ese dinero ahorrado. Pero lo peor es que ahora, 30 años después, vienen a decirnos que los trabajadores apenas cotizaron 340 córdobas, y que van a recibir 8 veces más. No dicen nada de los intereses (30 años de intereses), deterioro de la moneda, inflación, costos de oportunidad, etc. Esos 340 córdobas de hoy no son los mismos de hace 30 años. El asesor presidencial cree que el dinero no se mueve, o no se deteriora. Incluso un dólar de hoy, vale menos de hace 10 años en Estados Unidos, simple lógica económica que él como economista consumado debe saber.
¿Por qué su ejercicio artimético, no lo hace indexando el salario en mención para ver si sus números están bien?. Al final de 30 años, ese trabajador ha aportado a la sociedad diez veces más de lo que recibirá como jubilado durante 30 años. El problema es que en el INSS el dinero no se ve, entra y se diluye.
Así, es fácil resolver graves problemas sociales, sumando y restando en una mesa. En un desprecio absoluto por el esfuerzo de los trabajadores nacionales ahora sacan sus cuentas asesorados por los mismos tecnócratas a quienes descalificaron una y otra vez durante décadas y quienes nunca han visto el lado humano de la economía. El aporte al INSS es, efectivamente, mínima pero comparado no con las cuentas del gobierno, sino comparado con el colosal esfuerzo que cada día hacen millones de trabajadores y consumidores de este país para mantenerlo a flote, algo que no hacen los “técnicos” extranjeros que ha contratado el gobierno a costa de las mismas finanzas del INSS. El gobierno debería explicarnos cuánto gasta en consultores para decirles lo que todo el mundo ya sabemos, que las pensiones están colapsando por la mala administración de gobierno. Creo que lo que se lleva cada consultor es el equivalente a lo que varios trabajadores cotizan durante toda su vida, y con el agravante de que el trabajador gasta su salario en el país, y esos “técnicos” no le dejan ni un centavo.

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