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Espacio de Luis Núñez

CUANDO LA MEDIOCRIDAD SE QUEDA SIN PALABRAS, CONTRATA UNA CONFERENCISTA

Luis Núñez Salmerón

Resulta grotesco y patético el papel de la clase política tradicional de nuestro país, haciendo coro a una niña petulante que viene a querer convencernos de algo por lo que hemos luchado desde hace muchos años. Una tal politóloga, nos intenta convencer que el populismo es el nuevo mono al que debemos atacar.
Me parece una falta de tacto político el gobierno tratar de intimidarla a su ingreso al país, o por la posición del movimiento estudiantil de no permitirle dar una charla en la Universidad Politécnica (UPOLI), poniéndose a la misma altura de bajeza que la universidades norteamericanas que son capaces de hacer enviar cartas para evitar la participación de conferencistas que no son de su misma línea política, ya sean anti aborto, pro aborto, disidentes musulmanes o disidentes católicos, ya sea estén en contra de la guerra de Irak, etc. Obviamente las universidades estadounidenses difícilmente cerrarán filas a favor de esta agitadora, que lo único que vino a hacer a dar gritos estertóreos en contra de “algunos populistas”, pero sin atacar a fondo el populismo como fenómeno político y social.
Obviamente para ella hay populistas de populistas, y los que han sido marcados como tal, son a los que hay que atacar. Esta niña llegó al país a dar clase a una oposición huérfana de propuestas, de norte, de dignidaD y con la misma dosis de populismo que aquellos a quienes esta niña altanera vino a atacar.
No hizo ningún planteamiento serio, y nos recetó lo mismo de siempre, gobierno autoritarios, populistas, pero no nos presentó ninguna tesis que nos dé luz sobre este fenómeno cuyo origen podemos encontrarlo en el Circo Romano, ¿o no fue populismo en su expresión más pura y original? Barak Obama ha sido acusado de populista, lo fue Anastasio Somoza, quien repartía también pobreza por todos los rincones del país, igual que lo hicieron lo grandes demócratas. Violeta Barrio, la supuesta adalid de la democracia se resistió con fuerza a dejar el modelo presidencialista para dar mayor participación a la Asamblea Nacional, en contra de su voluntad. De hecho entre la dictadura, el populismo y la democracia hay una línea demasiado delgada como para lanzar acusaciones indiscriminadamente. Estados Unidos hace apenas unas décadas tenía un sistema racista, excluyente, antidemócrático, todo lo cual no ha sido superado y es totalmente falso afirmar que es el país de la igualdad de oportunidades.
El sistema electoral en ese país por ejemplo puede ser ajustado por los partidos mayoritarios con la finalidad de extender sus períodos, sin convertirse en en una ley, pero de eso nadie habla. Solo dicen que sus representantes son elector democráticamente en el sistema más antidemocrático.
Nos vienen a hablar de populismo, pero esta oposición que califica a esta niña altanera de “brillante” es incapaz de sostener un debate de altura sobre los grandes problemas del país que tienen que ver con educación, economía, transferencia tecnológica, investigación, salud de calidad (no son capaces de criticar el gran negocio que desde hace más de 20 años sangran a la población nicaragüense por dos vías, los asegurados y a través del Estado).
Sí comparto la posición de las voces que rechazan a este tipo de “conferencistas”, ya que lo menos que vino a hacer es un análisis serio, y más bien a plantarse a decir discursos politiqueros y ofensivos. Realmente, si nuestros políticos son tan “güevones” por qué no se van Venezuela o Argentina o a Rusia a pegar cuatro gritos y decirles a sus presidentes en su propia casa “Dictadores” o “fracasados” o “corruptos”. Ni siquiera son capaces de plantarse en una esquina para decírselo a su propia sombra.
Es triste que se gasten recursos, alguien los paga, para traer a un muñeco de ventrílocuos a decir lo que la clase política es incapaz de decir, sin necesidad de ir a hacer el ridículo en una conferencia, además de insulza, o irrespetuosa para la población nicaragüense, es vacía y demuestra una profunda falta de conocimiento y educación, y muestra que tenemos una clase política que ya no tienen nada que ofrecer, “La corrupción del alma es más vergonzosa que la del cuerpo”, decía José María Vargas Vila, y creo que merecemos un renacer más decente.

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