A lo largo de los años, después de terminada la guerra impuesta por el gobierno totalitario que dominó Nicaragua durante los años 80, se ha señalado al gobierno estadounidense como el responsable de la existencia de las fuerzas guerrilleras que luchaban por detener los ataques del FSLN contra la población.
Indudablemente, el gobierno norteamericano jugó un papel muy importante, lo cual nos permitió poner una presión a la Dirección Nacional que se les volvió inaguantable. Aunque en verdad, nosotros no queríamos poner presión, sencillamente queríamos ganar la guerra. Además, si el Frente se apoyaba en gobiernos como Cuba y la Unión Soviética, ¿Por qué no podíamos recibir asistencia de Estados Unidos?
Debido a asuntos de la política interna de ese país, en la que nada teníamos que ver nosotros, conjugada con la mala publicidad acumulada por un sector de las fuerzas irregulares, más otros errores, el congreso norteamericano impuso un embargo a la ayuda económica y material que se nos otorgaba. Eso dificultó más la situación para las fuerzas de la Alianza Revolucionaria Democrática (ARDE), bajo el mando del Comandante Edén Pastora, en el sur de Nicaragua, que de por sí, recibía menos apoyo que la que recibía la tropa que operaba en las montañas del norte del país.
Pero tan importante fue la ayuda recibida del gobierno, como la otorgada por sectores de la empresa privada que en esos momentos difíciles, levantaron su mano para dar el apoyo que los legisladores nos negaban. Carl Karcher fue uno de esos.
Fue allá por 1985, mientras me encontraba exponiendo sobre la situación que reinaba en Nicaragua, en una universidad de un estado del centro de Estados Unidos, cuando recibí una llamada de un norteamericano colaborador nuestro. Me pedía que volara a Los Ángeles pues este personaje quería escuchar lo que yo tenía que decir sobre nuestra lucha y la búsqueda de ayuda humanitaria.
Carl Karcher era el fundador y dueño de la cadena de restaurantes Carl’s Jr. especializada en comida rápida, muy parecida al Mcdonald’s. En aquellos tiempos su emporio manejaba más de mil de estos en la costa oeste de Estados Unidos, más otros en México. Como punto adicional, yo tenía conocimiento sobre su estrecha amistad con Ronald Reagan.
El día domingo propuesto para el encuentro, me preparé como si iba a efectuar una presentación ante el cuerpo de directores de una empresa. Ese era generalmente el procedimiento. Esperaba ver a Karcher y unos cuántos asesores legales y financieros sentados a su alrededor.
Llevaba conmigo, además de algunos datos estratégicos proveídos por nuestros aliados; información vital suficiente para dejar ver la caótica situación en que nos encontrábamos: Territorio en el que operaban nuestras fuerzas, número de combatientes, igual con un aproximado de gente del enemigo. Cantidad de heridos. Escasez de botas, medicinas, uniformes, etc.etc.
En vez de entrar al salón de conferencias, me condujeron al restaurante que estaba ubicado en la propiedad, y en lugar de los asesores y asistentes, encontré a Carl, sentado a la mesa rodeado de unas diez personas. Eran su esposa, varios de sus hijos (tenía 11, según me dijo), con sus cónyuges, y los hijos de estos, que jugaban ajenos a todo.
Me pidió que me sentara a su derecha. Su esposa estaba a su izquierda. Comenzó el encuentro contándome cómo había iniciado su negocio. Un pequeño puesto de venta de Perros Calientes en una esquina de Los Ángeles, con una inversión de trescientos dólares, a mediados de los años 40. Hasta llegar a manejar el negocio con un capital sólido de varios billones.
Supe de sus varias visitas al Papa Juan Pablo II, a quien en son de broma le ofreció un cupón de descuento para usar en su próxima visita a uno de sus restaurantes. También tuve que escuchar los secretos para hacer buenas hamburguesas por casi media hora, hasta que recordó que estábamos ahí para que él me escuchara a mí.
Luego de algunas preguntas y ya habiendo entrado en materia, notó que en mi participación, yo me dirigía a él. En cierto momento me interrumpió discretamente y en voz baja, me dijo: “No te preocupes por mi, yo ya estoy convencido. Tienes que convencerla a ella”.
Una hora más tarde, me despedí. Ambos estaban claros de que su apoyo a nuestra gente, era necesario.
Hoy hago planes para asistir a su funeral la próxima semana. Carl Karcher falleció a los 90 años de edad. Él fue uno de esos tantos que se interesó, sin tener obligación ni beneficio, para que la democracia floreciera en Nicaragua.


Indudablemente , nosotros los nicaraguenses no tenemos como dar las gracias a muchisimas personas de muchos lugares diferentes, que brindando su aporte, grande o pequeño, hicieron posible que el FSLN fuese derrotado. Espero que algun dia, se les pueda poner en el sitio que se merecen, entre ellos a Oliver North,Karl Karcher, y muchos otros conocidos y anonimos sin cuya ayuda no lo hubiesemos logrado.
Eden igualmente, que los otros CONTRAS fueron manipulados por el “Amigo” del norte, como fue el caso por los cubanos, en el ataque a Cuba en Baya de los cochinos.
De otro lado,usted parece no saber que no solamente la URSS y sus aliados, ayudaron los sandinistas, Francia tambien ayudo, al fin de hacer el balanceo a las intervenciones Gringas en America latina y en Maroco donde trataron eliminar nuestra influencia en nuestra antigua colonia.
El povre Carl KARCHER mal gasto su dinero…
yo fui uno de los muchos de nicaraguense que tuve que refugiarme en costa rica a causa de la guerra que vivia nicaragua. y tambien preste por un periodo corto el famoso servicio militar y fui a los corte de cafe aunque esto lo hice como voluntario y de verdad que conoci un poco de la guerra que se vivia en la selva de nic. A veces creo que los sandinistas fueron muy estupidos. y tambien los fueron los contras. YO quisiera decirle que mi paso por costa rica conoci a muchos jovenes que fueron asesinados y reclutados por los contras. Y tambien conoci combatientes de la contra que daban penas al mendigar un pedazo de pan en la oficina de fdn, que se encontraba en san jose c.r . Pues para los politicos exiliados esta guerra significa una oportunidad para hacer plata.
sinceramente nunca estuve con estas estupoida guerra pero conoci, vivi, y comparti ideas con ambos lados . pero la realidad era cruel para aquellos nicaraguense que no tenian ni comer ni donde dormir. y ahora doy gracias a dios que esto se termino lo unico que dire que no estoy de acuerdo ni con la derecha ni la izquierda politica pues ambos bandos son ladrones que despojan al pueblo de sus derechos y de sus sueños.
François,
Efectivamente, varias naciones europeas respaldaron al FSLN, pero éste era más que todo, respaldo “moral”. Nada que nos afectara.
Eran lo que don Tomás Borge, entonces Ministro del Interior, catalogó como “tontos útiles”.
Amigo Tito: Mi pésame por el amigo Carl Karcher y por su invaluable ayuda para el retorno de la democracia, hoy nuevamente amenazada por el Atila de Nicaragua y miembro destacado de los 4 jinetes del apocalipsis.
En cuanto al amigo francés, comparto su criterio plenamente de que es, era o fue un tonto útil como les decía el Comandante de la Revolución Don Tomas Borge.
Creo que de alguna manera el tiempo y el dinero invertido por este señor no fue en vano ya que ayudo a democratizar Nicaragua aunque ahora se encuentre de nuevo bajo el yugo totalitario que se ha convertido ahora en una dictadura Ortega-burguesa peor que la que teniamos antes, solo espero que surjan mas hombres como este señor que dio su dinero sin importarle que no fuera su pais, ni sus intereses.Gracias.
es interesante conocer como este tipo de negocios “comida ” surge en una epoca tan dificil para el pais y aun apesar de esto, de algo tan sencillo como perros calintes en una esquina , y con300 dolares ;crezca una billonaria cadena de rests de comida rapida. Deberian ampliar este articulo ; y escribir mas sobre este señor.gracias.