El pasado 10 de enero, el presidente Daniel Ortega se hizo presente en la Asamblea Nacional para rendir su supuesto informe ante ese cuerpo legislativo.
En realidad, Ortega llegó, habló, pero no dijo nada.
Simplemente fue a establecer un monólogo. Como siempre, Monótono. demagógico y despótico.
Hizo perder el tiempo a los invitados del Cuerpo Diplomático y gastar dinero a los medios de prensa de radio y televisión a los que obligó a “encadenarse” (Paradógico el término, ¿no?)


El show que montaron los danielistas fue burdo y de muy mal gusto. Como siempre, ofende a la inteligencia.