En un escrito publicado en diciembre del año pasado, traté el tema del diferendo marÃtimo con Colombia. Este tiene que ver con la opinión del Tribunal internacional de La Haya de que el meridiano 82 no es frontera entre aquella nación y Nicaragua.
No pretendo aquÃ, tratar detalles estrictamente legales e históricos, con una polémica que pudo haber comenzado cuando Inglaterra y España firmaron el Tratado de Versalles de 1783 que obligaba al primero a evacuar a sus súbditos de San Andrés y las islas Mangles (Islas del MaÃz), pero estos pidieron quedarse, jurándole lealtad a la Corona española.
En los últimos dÃas el tema ha cobrado notoriedad debido a una carta que el Canciller colombiano leyó a nuestro viceministro de Relaciones Exteriores, Valdrak Jaentschke, el 6 de febrero, en la que, en un punto de la misma, el colombiano aseveró: “Es necesario mantener el meridano 82 como frontera, ya que lo contrario serÃa el caos y Colombia podrÃa pensar que sus fronteras se extienden hasta las costas de Nicaragua”.
En primer lugar, insisto en que en éste, como en cualquier punto divergente, debe predominar la calma y la diplomacia. No es posible que habiéndose reducido el planeta debido a la tecnologÃa y las comunicaciones, se empleen esas expresiones.
Es raro que el funcionario de más alto rango de la diplomacia colombiana, utilice ese lenguaje con una nación hermana. Además, que se sepa, Colombia nunca tuvo colonias, como para expresarse de esa manera.
Insistimos en que ambos paÃses deben abocarse a lo que decida el Tribunal de La Haya. Precisamente fue creado con ese propósito. Éste declaró que el meridiano en cuestión no es frontera. ¿Qué tan difÃcil es eso, de entender?
Pero además de lo anterior, también incomoda la forma en que el presidente Ortega expone ante la ciudadanÃa la situación con Colombia, utilizando calificativos innecesarios y fuera de lugar. Él, como presidente, deberÃa ser moderado y dar ejemplo de cordura, lo cual no significa que ello serÃa tomado como señal de debilidad.
En su aparición pública, Ortega dijo:”Qué mensaje más pacÃfico de la oligarquÃa pro imperialista de Colombia, paÃs que está ocupado por las tropas yanquis“. Luego continuó señalando a Colombia de: “…paÃs expansionista, de estar controlado por una oligarquÃa que está sometida a los dictados de los intereses de las grandes trasnacionales y del imperio” en alusión a Estados Unidos.
Pregunto: ¿Es necesario que el mandatario exhiba la caja de lustrar en toda ocasión? ¿Qué necesidad tiene de involucrar a Estados Unidos de forma tan despectiva?
Casi no queda duda de que el presidente nicaragüense sufre de personalidad bipolar, como afirman muchas personas. ¿Acaso no fue hace pocos dÃas en que él se sentó con altos funcionarios de la DEA y el Dpto. de Estado, con una sonrisa que parecÃa comercial de pasta dentÃfrica?
Esa actitud parece confirmar la tesis de que Ortega obedece órdenes del coronel Chávez, quien busca un conflicto con Colombia a cualquier costo. Ortega es el más obligado a ser sobrio en su proceder. No debe dejarse manipular ni permitir caer en un juego de palabras que podrÃan agravar la ya tensa situación.
Regresando al canciller de Colombia, su carta desdice mucho de la amistad por la que son conocidos los colombianos. Estamos claros que sus palabras no reflejan el sentir de la población de ese paÃs. Pero con esa misiva – además de vulgar – don Fernando Araujo demuestra profundo desconocimiento sobre nuestra raza.
Seguimos apoyando la democracia colombiana en su lucha contra el terrorismo, pero a la vez, consideramos como inaceptables, amenazas de cualquier Ãndole.


Puede que suceda lo mismo que acaeció en Argentina en los años 70´s, cuando un gobierno militar incapaz hizo brotar un trasnochado nacionalismo que sirvió como “cortina de humo” para ocultar su mal gobierno. Es necesario mencionar que una eventual guerra con Colombia servirÃa para desenfocar, distraer o suspender un importante proceso electoral donde claramente el FSLN será el gran perdedor.
Saludes
Camilo Bermúdez