El 21 de febrero se cumplen 74 años del asesinato del Gral. Augusto Calderón Sandino. Sobre él y su lucha hay documentos y libros. Pero también existen las anécdotas y datos triviales generalmente desconocidos; y no por esta condición dejan de ser importantes para algunas veces completar el rompecabezas que impone la historia.
Entre los libros, están los escritos por Salvador Calderón (1934) y Sofonías Salvatierra (1934), ambos asesores de Sandino. También se debe incluir el escrito por el propio Somoza García, El Calvario de Las Segovias (1936). Igualmente se publicó The Last Night of General Augusto C. Sandino. (1973) por el Teniente Domingo Ibarra Grijalva; que por diferentes razones no tuvo la publicidad merecida. De la misma manera vio la luz, Hombre del Caribe (1977), producido por el también Teniente, Abelardo Cuadra. Todos ellos actores presenciales.
En el entorno familiar, escuché el nombre de Sandino desde muy pequeño, pero este se profundizó cuando viajé a Venezuela – junto a mis hermanas – para acompañar a nuestra madre que estaba exiliada en ese país gracias a la gentil cortesía de Luís Somoza Debayle, conocido por algunos, como “Luís, el Bueno” ¿?
En Caracas, tío Abelardo también vivía su propio destierro habiendo alcanzado el cenit de su entrada formal a la historia de Nicaragua, por su participación como Fiscal en el “Consejo de Guerra” in absentia, que se le hizo a Sandino y donde se determinó su fatídica suerte por órdenes de Anastasio Somoza García. El padre de la dinastía.
Poco después del asesinato, Abelardo se rebeló contra Somoza y se vio obligado a tomar el camino del exilio. Llegó a Venezuela “abriendo brecha”; ya una vez declarada su admiración por el niquinomeño.
Gracias a su gran capacidad de narrador, escuché más veces de la que yo hubiera querido, las particularidades de la conspiración contra Sandino. Por medio de sus relatos recorri gran parte del norte de Nicaragua cuando combatía contra Sandino.
Supe sobre el documento que les hizo firmar Somoza a los oficiales conspiradores para comprometerlos y evitar luego que alguno de ellos “reculara”, según las palabras de Abelardo. “Catroce asesinos. Conmigo, quince”, admitiría más tarde.
“…Yo formé parte de esa reunión. Yo llevo sobre mi frente la mancha de ese crimen, pero si fui tan cobarde para oponerme a la votación, tengo siquiera un poco de valor para confesar arrepentido ahora mi delito y cuando mi fracasada conspiración posterior contra Somoza, incluí entre los puntos de mi programa, la entronización del héroe”, escribe en el manuscrito original, – en mi archivo familiar – como parte de una carta que envió a mi tío Luciano el 10 de octubre de 1935, estando ya preso en la XXI de León por el fallido intento contra Somoza.
Además de esos detalles tetricos, el tío proporcionaba aspectos más ligeros y quizá insignificantes, de aquellos años de guerra. Repetía las estrofillas militares que cantaban los hombres de Sandino. Éstas ahora desvanecidas por la ausencia eterna de quienes las entonaban.
Al son de la Adelita – El hombre del Caribe recordaba:
Y pasaron humildes y diciendo:
sus intereses venimos a cuidar.En Chontales encontraron a Moncada,
que con engaños lograron desarmar.
Empezaron a salir expediciones,
los aeroplanos comenzaron a volar,
en distintas y varias direcciones,
contra Sandino queriéndolo matar.
Qué pensarán estos norteamericanos
que nuestra Patria pretenden conquistar,
ellos tendrán muchísimos cañones,
pero Sandino tiene lo “principal”. (señalando los genitales).
Si van a pie no pueden caminar,
Un río grande no lo pueden vadear
y Sandino les pasa muy cerca,
y sonriendo les dice: Good bye
También estaba la historia del reloj del General Sandino que le había quedado a él, junto con un mechón del cabello de éste, y otros documentos (ver fotografía) que guardaba celosamente en algún lugar secreto.
Telegrama a los cuarteles de la Guardia Nacional
(Archivo familiar)
(haga clic para agrandar)
En 1980 regresó a Nicaragua luego de más de treinta años de ausencia para ayudar a encontrar la fosa donde estaban enterrados Sandino, su hermano Socrates, y los generales Estrada y Umanzor además del pequeño hijo de una empleada del ministro Sofonías Salvatierra que cayó muerto en el fuego cruzado.
Por razones de trabajo como oficial del Ministerio del Interior, me encontraba en Teotecacinte, cerca de la frontera con Honduras, pero bajé a la capital a los pocos días y estuve con él mientras varios hombres excavaban en los predios de la que era la Central de Policía, Ajax Delgado, también conocida en tiempos de los Somoza, como La Aviación. El intento no rindió frutos.
Un domingo, en Granada, nos comentó al tío Luciano y a mí, que contemplaba donar el reloj y “otras cosas” a la Dirección Nacional del FSLN para que formaran parte de algún museo.
Me atreví a recordarle que en Nicaragua, los objetos y documentos de valor histórico, se extravían con la misma facilidad que se pierde una carreta en León.
Días después, el tío Abelardo regresó a Venezuela sin volver a mencionar su intención inicial.
El teniente Ibarra publica en su libro, una foto de la liga que sujetaba la media o calcetín del pie derecho de Sandino; esta se la quitó antes que lanzaran el cadáver a la fosa. “Guardo esta liga como reliquia histórica y como recuerdo de haber evitado un acto vergonzoso”, narra Ibarra. Más adelante también comenta: “no es cierto que la cabeza de Sandino se haya enviado al presidente de los Estados Unidos…” Esto se rumoró por mucho tiempo. La cabeza que se envió fue la del Gral. Pedro (Pedrón) Altamirano.
Se asegura que un guardia de bajo rango, le quitó el anillo que más tarde vendería en las calles de Managua por unos cuantos pesos.
Adelantando el cassette del tiempo, aproximadamente en 1991-92 en ciertos círculos familiares se comentó que un alto militar había adquirido el reloj que con su tic-tac le había recordado al general aquella lúgubre noche de 1934 que vivía los últimos segundos de su vida. Esta pieza nunca fue integrada al inventario que el Estado debería guardar con extremo celo.
El resto de retazos de historia recuperados por el Tnte. Abelardo Cuadra y relacionados con el guerrillero de América, (como lo llama Jorge Eduardo Arellano en su más reciente libro); seguramente permanecen en el mismo lugar secreto; a salvo.
Quizá esperan mejores épocas y mejores nicaragüenses dispuestos a concederles el trato y el espacio en los anales de nuestra historia, que se merecen.


Sé lo dificil que fue para Abelardo Cuadra Vega haber participado en ese suceso… Excelente artículo, Luciano, muy conmovedor.
Luciano:
Gracias por tu articulo historico que esta escrito con mucha valentia de parte tuya y de tu tio.
Siendo muy nina,escuche en mi casa a Gratus, Sofonias Salvatierra y otros intelectuales, entablar polemicas en contra y a favor del Gral. Sandino, pero siempre con respeto. Tambien escuche anecdotas que me parecian ser secretas y como prohibidas, por lo cauteloso con que lo hablaban. Desafotunadamente no las recuerdo. Te agradezco tu espiritu investigativo el cual hace una gran contribucion a la historia de Nicaragua. Por favor continualo haciendo.
Dorys America
Hola: Luciano saludos me gusta mucho tus comentarios sobre nuestra situacionde limites del pais. Tu sabes que la no tener fronteras definidas con “Colombia” las cosas seguiran igual, esperemos que la justicia de la “Corte Internacional” ponga a “Colombia” en su lugar y podamos recuperar todas nuestras riquesas naturales que se encuentran en nuestra “Costa Atlantica” y que sea en beneficio del pueblo. Recordemos hoy mas que nunca al General de Hombres Libres “Agusto Cesar Sandino” que dijo “La Soberania de un no se disgute se defiende con las Armas en la Mano”. Bueno Luciano se despide tu amigo del barrio d
SALOMON CISNEROS
CRC
Nuesta historia es rica, la gesta de Sandino, es una mas de esa cadena, de oro, que es nuestra historia, compuesta por hombres y mujeres nobles y dignos…. Gracias por amar nuestro pais y nuestra historia, te felicito
Saludos Luciano, esta muy bueno el articulo, datos interesantes, quieria preguntar si tienes alguna informacion del General, Abraham Rivera, quien fue lugar-teniente de Sandino en el rio Coco, era el encargado de abasteciemiento de las tropas y posiblemente uno de los que conseguia dinero para el ejercito, El me mi bisabuelo, tambien al igual que Sandino, murio semanas despues del asecinato de managua (quisas 4 marzo del 1934) junto a su esposa fueron asecinados en el rio Coco, por la guardia, Historias de la familia el fue quien se encargo de esconder el oro y las armas de Sandino. te envio unos link de cartas que envio Sandino a Abrahan Rivera:
http://www.sandino.org/carta5.htm
http://www.sandino.org/carta7.htm
Por favor me urge información sobre el museo de Sandino.
Necesito los presios, para la entrada al museo. Si alguien tiene conocimiento le agradeceria mucho la información.