Dora MarÃa y los del Olimpo
Escribo este comentario a manera de addendum al anterior, para condenar los actos terroristas de los que han sido objeto Dora MarÃa Téllez y el partido MRS en general. Si algo bueno se desprende de esas acciones, es que demuestran que los dioses del Olimpo tiemblan de miedo. Todo provocado por una mujer que descansa en un champa. ¡Qué pánico!
Igual quiero disentir de las declaraciones de mi hermano de lucha y comandante, Edén Pastora, quien ha descalificado la postura de Dora MarÃa. Según El viejo, “a esa rotonda está llegando lo mas connotado de los antisandinistas, contrarrevolucionarios y anti pueblo, que se confunden en estas luchasâ€.
Podrá ser parcialmente cierto lo que afirma Edén. Asà durante la guerra contra el FSLN se integraron muchos que no se consideraban revolucionarios. ¿Te acordás, hermano? y no por eso se les dio la espalda; pero también han llegado a visitar a la DOS, elementos que se han distinguido por su participación en las luchas libertarias. Hombres y mujeres antidictadores. AsÃ, en plural.
Tan o más importante que los anteriores, se han presentado en la rotonda, ciudadanos simples y corrientes, sin unifomes polÃticos ni menús previamente seleccionados. Son los ciudadanos de calle, de a pie, de caites. Los que no comen discursos ni beben demagogia. Esos que integran las estadÃsticas del desempleo y la de los desnutridos; aquellos millonarios en parásitos. Los mismos que nos motivaron en el pasado a levantar el machete, a lanzar las bombas de mecate y a calibrar la mirilla del riflito .22
No se puede menospreciar la presencia de quienes se aproximan a dar su apoyo a Dora MarÃa, pues asà también muchos llegamos a saludar y expresar nuestra solidaridad con el comandante Pastora en aquella ocasión en 1998, cuando él se declaró en huelga de hambre por las acciones que el Consejo Supremo Electoral de ese entonces tomó para borrar con la magia de un plumazo, su derecho a postularse para la presidencia.
En las actuales circunstancias, la DOS está siendo consecuente con la postura propia de revolucionarios; la cual difiere, en esta ocasión, de la que ostentan quienes se revisten con la frigidez que produce el aire acondicionado e intentan esconder con la fragancia que emiten las flores, el hedor que generan desde sus entrañas por el odio que sienten hacia su pueblo.
Hace unas semanas, cuando visitaba al Comandante y Héroe, en su casa, me decÃa lo mismo que declaró ayer a la prensa nacional. Que para que a un gobierno se le puedan ver sÃntomas de corte dictatorial es necesario que éste lanze a la fuerza pública a las calles contra la ciudadanÃa; y que se silencie a los medios de comunicación o que meta presos a quienes protestan contra él.
Repito, estoy en desacuerdo con él, basta ver cómo el Presidente maneja un presupuesto paralelo sin sentirse con obligación de informar a la población. Es señal inequÃvoca el hecho de que conduzca las cosas de estado con un nivel de secretismo propio de una nación en guerra. Asà también lo es la implementación de grupos civiles destinados a canalizar y ejecutar los deseos personales y estratégicos de la pareja presidencial.
Precisamente por esperar esas acciones que “delatan†el establecimiento de una dictadura, es que se permitió la ascensión de Anastasio Somoza GarcÃa al poder. Pocos vieron venir la amenaza, y otros, menos aún, se prepararon para detenerla. Esa falta de visión le costó a Nicaragua miles y miles de vidas a lo largo de 43 años. ¿Vamos a permitir que se repita la historia?
Ahora, 30 años después de haber sacudido los cimientos de la dictadura somocista, Dora MarÃa, desde su champa, podrÃa dar inicio al enjambre sÃsmico que sacudirá a los habitantes del Olympo.
¡Qué muera la Gobierna!

Dejar un comentario