No hay peor ciego…

No hay peor ciego…

El viernes 8 de este mes, mientras millones de personas se distraían admirando los juegos pirotécnicos que adornaban la inaguración de los juegos olímpicos en Peking; 25 mil soldados de la Federación Rusa penetraban la separatista provincia georgiana de Osetia del Sur, como respuesta al intento de Georgia de recuperar el control de aquella región en lo que se destaca como la mayor operación militar desde el derrumbe de la Unión Soviética, emblema histórico y eterno del desprecio de una corriente ideológica hacia la humanidad.

Es un conflicto en el que han muerto miles de personas de ambos bandos, cifras que según cables de la AP no se pueden confirmar “por el peligro que corren los periodistas”.

Con 69, 700 Km², la antigua república soviética es más pequeña que Nicaragua en su extensión territorial.

referendum-bolivia.jpgPor otro lado, el domingo 10 de agosto, dos días después del ataque ruso a las tropas georgianas se llevó a cabo un referendo en Bolivia en el que confirmó en su cargo al presidente Evo Morales.

En un evento cívico en el que no corrió sangre como en otras ocasiones, Morales sobrevivió con 1.261.077 votos, contra 723.665.

A pesar que en la zona del caúcaso se lleva a cabo una flagrante violación al derecho internacional y contra la libre determinación de los pueblos; sin mencionar una llana y abierta intervención militar de la misma clase contra la que luchó el Gral. Sandino en la década de los 30, el gobierno del presidente Ortega no se ha tomado el tiempo ni ha tenido la dignidad de pronunciarse contra el ataque desproporcionado de Rusia contra Georgia.

Es interesante ver que mientras los totalitarios todavía denuncian la “agresión” estadounidense contra Nicaragua en los años 80 (a pesar que ni un simple soldado gringo participó en ese conflicto), deciden jugar al avestruz ahora que el imperio ruso pretende renacer y desplegar sus tentáculos en aquella región del planeta.

En cambio, sí hemos sabido sobre las felicitaciones que el gobierno nicaragüense emitió al presidente Morales por su triunfo.

Esta actitud es aceptable. Es una demostración de civismo hacerlo. Pero es una cobardía e hipocresía mayúscula quedarse callado ante la intervención directa y genocida de una potencia contra una nación tan pequeña en la que la totalidad de las tropas de infantería rusas no caberían dentro del territorio georgiano.

Indudablemente que no hay peor ciego que el que no quiere ver.

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