Esta mañana recibí llamada de un amigo comentándome que el canciller Samuel Santos se encontraba en Estados Unidos para, entre otras cosas, cabildear ante la Junta de Directores del Programa Cuenta Reto del Milenio, para solicitar que se reintegre a Nicaragua como receptora de los 64 millones de dólares que faltan para completar un paquete de 175 millones.
Según un comunicado emitido para la ocasión, John Danilovich, Director del Programa Cuenta reto del Milenio, declaró “esperábamos que el Gobierno continuara en el camino hacia unas elecciones pacíficas, democráticas, y creibles, me temo que los últimos acontecimientos demuestran que ese no es el caso”.
A pesar de conocer la calidad moral (o la falta de la misma) de los que dirigen el partido orteguista, tuve la obligación de dudar de la veracidad de la información que me daba el amigo. Después de todo no fue hace mucho, y tampoco fue una vez , la que escuchamos de boca de los que pululan alrededor del Presidente Ortega vociferando que ellos “no se rinden”; igual afirmaron que tampoco “se doblegan ante el imperialismo” y otras consignas muy populares durante los años 70 y 80.
Por lo tanto, extraña sobremanera saber que el canciller Santos ande en estos días muy ocupado tratando de convencer a John Danilovich para que se anule la el castigo. ¿Qué habrá pasado con lo que dijo el vicecanciller Manuel Coronel de que “el gobierno no se va a acabar porque se deja de recibir esa cooperación”.?
El presidente Ortega por su parte, dijo en la Cumbre del Alba “sentirse más libre” porque EE.UU. había decidido congelar esa ayuda. Debemos asumir que después de todo no le gusta tanta libertad.
Casualmente hace apróximadamente un año tuve la oportunidad de platicar con Danilovich durante una reunión, y le pregunté su opinión sobre las continuas declaraciones de Ortega en las que vocifera contra el imperialismo y todo lo que huele a Estados Unidos. Sin poder suprimir una sonrisa el Embajador me respondió que esa actitud de Ortega le dificultaba su trabajo pues debía tratar de excusarlo ante el congreso de Estados Unidos cada vez que llegaba a pedir fondos para la Cuenta del Milenio.
En uno de los capitulos del Programa se establece que para que un país califique éste debe demostrar claro respeto por las libertades civiles y el Estado de Derecho.
Basado en eso me pregunto ¿cómo piensa el canciller Samuel Santos excusar las actuaciones del gobierno de Nicaragua y las subsiguientes opiniones de altos funcionarios que motivaron a los directores dl Programa a bloquear el resto del dinero?
Otra pregunta igualmente importante: ¿Qué pasó con la dignidad que tanto pregonan los totalitarios? Seguramente le pidieron al presidente Chávez que se las tenga guardada por un tiempo.
Aparte de lo anterior también preocupa no saber si los miembros de la oposición nicaragüense están haciendo su trabajo para aclararle a Danilovich y su gente en Washington la realidad nicaragüense, y despejar cualquier duda que el Ministro Santos puede sembrar entre ellos.
La suspensión de la Cuenta del Milenio se dio en parte gracias a la labor de cabildeo que un grupo de compatriotas y amigos de Nicaragua realizaron ante miembros influyentes del Congreso. Ahora le corresponde a la “oposición formal” hacer su trabajo.
En este melodrama llega Santos a Washington DC como uno de los tantos limosneros que peregrinan hacia esa fría ciudad. Mientras tanto en Nicaragua quedan los oradores esperando que el maléfico Tío Sam les mande más ayuda para seguir garroteando.


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