La definición del término que describe a internet es del conocimiento de casi todos. Éste tiene que ver con la integración de muchas redes que permiten la comunicación casi instantánea de millones de ordenadores alrrededor del planeta.
Así también el uso que se le da a esta Autopista de la información es igualmente sin fin. La usan los científicos para el intercambio de conocimientos, como igual es el canal preferidos para muchos reprimidos o depredadores sexuales que aprovechan la anonimidad que otorga este invento; o para otros carentes de balance mental que han utilizado el alcance de la Red para exponer al mundo sus últimos momentos en esta vida al cometer suicido ante cámaras de video personales conectadas a sus computadores.
Pero más allá de estas funestas utilidades, la internet tambiém permite una especie de desahogo de vasta capacidad que permite dar rienda suelta a las frustraciones propias de todo habitante de éste planeta, contando con cierto nivel de protección o privacidad para quienes así lo prefieren. Así se crítica a personajes, se divulgan secretos comerciales, se propagan intimidades, y se condena o aprueba la actuación de políticos y gobernantes.
La internet permite la trasmisión de información ya sea a través de mensajes personales, o la que se pueden encontrar en las páginas web o en blogs como éste. En realidad el uso de la Red mundial parece ser infinito. Cada día que pasa se aprende sobre una nueva modalidad que ensancha el conocimiento de sus usuarios.
Una de esta modalidades prácticamente nuevas, siendo esto un término relativo, es el de las redes sociales diseñadas inicialmente para permitir la interrelación entre los que buscan un nuevo empleo, hasta para aquellos que andan a la caza de Cupido. En estas categorías los más populares son Facebook y Myspace.
Ante esta nueva modalidad y confrontados por la rabia que acarrea la impotencia, los cibernautas han incluido a este submundo la posibilidad de ventilar esas frustraciones que menciono arriba y permite dirigirlas contra una entidad o persona en particular.
Dentro de estas categorías ahora se forman Comités o Grupos en favor de esto o contra aquello. A esos se puede integrar el navegante por medio de la invitación de un conocido, o simplemente por auto invitación.
Es así que hace un par de días mientras revisaba mi página en Facebook (nada que ver con Cupido), me encontré con la invitación de una amiga de la infancia para que me integre al grupo Tírale un zapato a Daniel Ortega.
Motivado más por la curiosidad de conocer las expresiones de quienes desearían, aunque sea de manera virtual, tirarle un zapato a nuestro gobernante tal como lo hiciera un periodista Iraquí contra el presidente de Estados Unidos, que por el riesgo de quedarme sin zapatos, le dediqué unos minutos a la lectura.
Inicié leyendo el comentario de H. Vílchez quien hace ver que “los zapatos son muy ligeros. Hay que tirarle botas de construcción”.
Para no quedarse muy atrás, María Chepa sugiere marcarlo con una chancleta con hongos (de pie).
Por su lado, B. Tapia pide que en vez de tirarle un zapato, se le lance una bola de Boliche.
C. Vanegas indica que sean botas de alpinismo, pero que además “huelan mal”.
Ana Eugenia pregunta si se vale tirar herraduras.
C. Reyes sugiere que se empleen unos “suecos”, o en todo caso sean caites, pero impulsados “con esos chunches para lanzar morteros”.
J. Fonseca expresa que desearía tirarle un par de patines.
Para cerrar la larga lista, transcribo la pregunta de M. Kinsing: ” ¿y la (Primera Dama) ke le vamos a tira pue ……?”
Ningún mandatario se ha escapado del escarnio popular. Don Daniel no es ni tiene porque ser la excepción. Pero sin lugar a dudas su estilo de gobernar como si Nicaragua fuese una finca de La Libertad, Chontales, no le ayuda a congraciarse con la ciudadanía que aunque sufre, también ríe. O se ríe de él.
Las últimas encuestas lo señalan como el Presidente más impopular. Estas impresiones en internet son una muestra, aunque parcial, de que el esposo de doña Rosario debe trabajar en mejorar su imagen entre los nicaragüenses, más que entre los ciudadanos de otros países. Ya vemos que las elecciones no pueden ser utilizadas para medir su nivel de aceptación. Esas también las pierde.
Así es que Señor Presidente. Zapatero a sus zapatos. Mejor dicho. ¡Cuídese de ellos!
Ya regreso. Voy a la zapatería.


Yo de buena gana le lanzaria un misil por inepto y bruto.Esta fea la Chamuca
Tiene que ser zapato entonces sugiero tirarle patines sobre hielo.