México D F
Casi a finales del año antepasado, el presidente Ortega, insistiendo en querer ser noticia principal, denunció al presidente Uribe por su manera de llevar las negociaciones con las FARC y por haber sacado de las mismas a Hugo Chávez. Para darle el tono cómico a la cuestión, llamó hermano al ahora fallecido Marulanda, de nefaria recordación para los colombianos.
Luego, a mediados del año que acaba de finalizar, Ortega se apresuró a reconocer la “independencia” de Osetia del Sur y Abkhazia a pesar que ninguna otra nación, incluyendo a Venezuela y Cuba se arriesgaron a hacer el “cuadro” de la manera como lo hiciera el mandatario nicaragüense.
Es difícil asegurar si esas acciones son para lograr protagonismo personal o si lo hace para conseguir que Nicaragua ocupe los titulares del mundo de la misma manera como en los años 80. Esto último no es señal de amor patrio ni amor a la paz. Baste recordar que Idi Amín Dada hizo famosa a Uganda; de la misma manera como Pol Pot puso en el mapa mundial a Cambodia/Kampuchea en los años 70.
Ahora, tal vez como un gesto para despedir al año que terminaba, el esposo de doña Rosario decidiò una vez más jugar al Estadista y llenándose de valor demandó, en una conferencia de prensa, que Israel cese los “ataques criminales” en la franja de Gaza.
«Yo quiero, desde Nicaragua, en nombre de este pueblo, como cristiano, pedirle a la comunidad internacional que hagan todos los esfuerzos necesarios para detener estos actos criminales del Gobierno de Israel en contra del sufrido pueblo palestino». Habiendo expresado esas palabras; imagino que los presidentes del continente y otros Jefes de Estado tomaron sus teléfonos rojos y decidieron tomar cartas en el asunto de forma inmediata.
De ninguna manera se pretende criticar la intención de detener una guerra que igual a cualquier otra llevará muerte y desolación a otros seres humanos. Lo que no está bien es que el Presidente de Nicaragua dispare su perorata haciendo acusaciones de manera específica contra otra nación. Esos arranques nos confirman que don Daniel basa su política exterior en cuechos de pasillos y en lo que escucha de sus amigos durante los convivios propios de su rango.
Si busca la paz, ¿no sería mejor que se abstuviera de señalar culpables? En todo caso, aquí puede existir cierta similitud con el ataque de las fuerzas armadas colombianas al campamento guerrillero en Ecuador. O sea que según Ortega un grupo puede atacar a una población a la que ha declarado objetivo militar, pero cuando el enemigo responde; esa acción se convierte en genocidio.

Misíl lanzado desde Gaza contra Israel
(Fotos: Centro de Inteligencia y Terrorismo)
Es igualmente interesante que Daniel Ortega no mencionara en su conferencia de prensa que fue Hamas quien inició el ataque lanzando los misiles Qassan y Grad contra los 750.000 judíos que residen al sur de ese país, ni las 80 toneladas de explosivos transportadas clandestinamente desde Egipto, luego que ellos mismos rehusaran continuar la tregua existente que expiró el 19 de Diciembre.
El hecho de que la mayoría de los cohetes no hayan detonado no exime a los terroristas islámicos de responsabilidad alguna.
¿Por qué no condena el presidente a los palestinos que por medio de diferentes sitios webs relacionados directamente con Hamas, llaman a sus militantes a atacar intereses israelitas y estadounidenses alrededor del mundo así como las embajadas de ambos países en los que incluyen las direcciones utilizando el sistema Google Earth? No estoy seguro si los asesores de Ortega le han comentado que en esas embajadas y consulados trabajan personas civiles que son totalmente ajenas al conflicto.
Habiendo dicho lo anterior, ¿ha pensado el señor presidente que esto nos podría afectar directamente si esos elementos decidieran accionar contra las embajadas de esas naciones en Nicaragua?
Esta no debe ser tomada como una nota apologética en favor de Israel. No es mi intención. Tampoco mi trabajo. Pero quizás el presidente debería tomar en cuenta la declaración de Abu Mazzen, presidente de la Autoridad Nacional Palestina quien recientemente dijo que la respuesta militar de Israel es “criminal”, pero que Hamas es responsable de la misma por no haber querido renovar el armisticio entre ambos. En Octubre del año pasado el reconocido filósofo árabe Lafif Lakhdar escribió un artículo en el cual apunta que Hamas tiene la tendencia de rechazar los compromisos y que eso sería desastroso para los palestinos.
Hamas respondió calificando a Mazzen como colaborador de Tel Aviv. En esos círculos, ser llamado colaborador tiene las mismas consecuencias que ser acusado de *traidor por los orteguistas.
Que diga el Presidente de manera clara si hay aceptación de su gobierno a las acciones del grupo terrorista Hamas.


El tirano Ortega ni como nicaraguense porque apenas representa el 30% o menos, ni como cristiamo porque todos sabemos que es ateo.