Quantcast
// está leyendo...

Política

Obama

Esperé un par de días para escribir esta nota pues quería leer y escuchar más opiniones sobre la asunción de Barack Obama a la Presidencia. Por diversas razones me abstuve de ser unos de las casi dos millones de personas que presenciaron, in situ, el acto de la Toma de Posesión del nuevo Presidente.

Sentí que el mundo entero sería saturado con noticias constantes sobre lo que sucedía en Washington ese día. Estas narraban todos los temas imaginables, desde la Biblia que usaría Obama (algunos sectores radicales de derecha afirmaban desde hace meses, que usaría el Koran para ser juramentado), hasta el vestido que modelaría la futura Primera Dama.

Pero creo que esas notas fueron mínimas e irrelevantes comparadas con los comentarios y alabanzas que expresaban los analistas y supuestos expertos en política, a quienes les faltó poco para tratar el evento como si fuera la segunda venida de Cristo.

Tomo por ejemplo el comentario que recibí vía internet de Lincoln Mitchell, un respetado Profesor Asociado de la Universidad de Columbia, antigua escuela de Obama, en el que expresa que “es la primera vez que creo en un Presidente. Esto es un sentimiento nuevo para mí”. ¡Válgame Dios!

También están las palabras de David Weiner, Editor asociado del Huffington Post, quien, en un escrito publicado ayer Martes, ubica al nuevo mandatario casi por encima de George Washigton; aunque al final de su comentario se esmera en aclarar que no es esa su intención.

Por otro lado, en una de sus notas del lunes, el diario The Washington Post hace una alabanza que se me hizo muy ridicula o cursi como para publicarla.

Antes de continuar debo aclarar que no tengo nada contra el amigo Obama. Su elección es producto del deseo de las mayorías. Considero que la selección de los miembros de su gabinete ha sido muy acertada. EL tacto empleado al hacer que los del otro lado de la sala, refiriéndome a los republicanos, demuestra su sagacidad. Todo eso está bien, pero aparte de la novedad de tener un presidente de piel obscura en la Casa Blanca, lo cual más bien debería demostrarle al mundo la calidad humana y madurez política que ha alcanzado el electorado estadounidense, me parece que ese estado de shock en el que parece encontrarse parte de la población, está fuera de lugar.

No dudo que la juventud del Presidente acoplada al hecho de ser negro y buen orador tiene mucho que ver en esta operación. Puede ser también que los electores vean en él la solución a los problemas económicos que asedian a Estados Unidos. Esto es comprensible en la ciudadanía que sufre las consecuencias de la recesión, pero ¿Cómo explicar la reacción extravagante de hombres y mujeres de prensa, así como reconocidos analistas políticos? ¿Esperan realmente que esos problemas desaparezcan como producto de una directriz emitida por Obama, así como don Daniel Ortega ordena cualquier cambio en el estado por medio de un simple decreto?

Esta excesiva expectativa pondrá mayor peso en las espaldas del presidente gringo. Si no resultaran sus cálculos, el golpe emocional será peor para aquellos que lo ven como si fuese el mago Merlin. Mientras más alto vuelan, más dura será la caída.

El mismo principio se puede aplicar a aquellos gobiernos que ven en Obama a un demócrata débil y sumiso. Quizá a un nuevo Jimmy Carter. En este sentido, también ellos sufrirán un desencanto. La posición antagónica de Obama o el partido democrático de Estado Unidos hacia la política de George Bush, no se extiende a favor del partido gobernante en Nicaragua. No importa cuántos mensajes de congratulaciones le hayan enviado.

Lo anterior se puede deducir en las varias expresiones que emitió en su discurso de inauguración. Uno de esos, el que pareció llevar escondido el nombre de Nicaragua, dijo “…A quienes se aferran al poder a través de la corrupción y el engaño y silencian a los disidentes, sepan que estáis en el lado incorrecto de la Historia, pero que *extenderemos una mano si estáis dispuestos a deshacer el puño*.

Hay un refrán que sentencia que “una cosa es lo que dice el candidato y otra es la que hace el Presidente”. Creo que los estadounidenses y el resto del mundo debemos esperar un tiempo prudencial para ver si el mandatario Obama puede de manera efectiva, trabajar en la cocina sin quemarse.

Discusión

Sin comentarios para “Obama”

Comentar

XHTML:Etiquetas permitidas: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <strike> <strong>


Cuenta regresiva

  • Daniel Ortega dejará el Poder:
    en 1 año, 9 meses, 25 días, 14 horas, 29 minutos