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Política

El mal ejemplo de un aliado

Hace un par de días se dieron elecciones presidenciales en Irán; logrando ocupar los titulares de los principales medios noticiosos, cosa que no se daba desde 1979 cuando la población derrocó al Shah, Muhammed Reza Pahlhevi, para también, en noviembre de ese mismo año, hacer noticia debido a que un grupo de estudiantes se tomó la embajada de Estados Unidos secuestrando a la mayoría de los funcionarios por 444 días.

Ahora, treinta años después, con un régimen teocrático, Mahmoud Ahmadi Nejad trata de reelegirse basado en una plataforma ultra conservadora, un antiimperialismo barroco y un deseo mesiánico de convertirse en el líder regional y ser respetado por sus vecinos, como tal.

Ese afán lo ha motivado a viajar miles de millas con la esperanza de consolidar su liderazgo más allá de las fronteras de Irán y confortarse mutuamente con Chávez y comprar una alianza con Daniel Ortega, Evo Morales y el otro mosquetero, Rafael Correa, en su lucha contra Estados Unidos.

Desde la fecha en que el nicaragüense asumió el poder Ahmadi Nejad ha viajado a Nicaragua en varias ocasiones aprovechando el viaje para asegurar grandes cantidades de dinero. De eso nada se ha materializado. La promesa de construir un puerto en Monkey Point, ha quedado en eso: promesa. Igual la rehabilitación de Puerto Corinto.

Lo que si ha crecido en Nicaragua con respecto a los iraníes, es el tamaño de su delegación. Esto fue comentado recientemente por los medios de comunicación nacionales y obligó  a una respuesta por parte del Canciller Samuel Santos. Una respuesta que nadie tomó en serio. ¿Para qué quiere una nación como Irán un personal tan numeroso en un país tan lejano y minúsculo como el nuestro? Quizás el comentario que hizo Jim Conway, especialista en contrainteligencia del FBI, ahora jubilado, sea acertado. ¨Tal vez esos ´diplomaticos´ están interesados en estudiar la industria bananera nicaragüense¨, puntualizó Conway.

Pero aunque si bien el Presidente iraní no le ha soltado al presidente Ortega ni sal para un jocote, está probado que probablemente ha aprendido algunas cositas en las que el esposo de doña Rosario es experto. Con esto no se pretende insinuar que el régimen iraní es ejemplar. Su record en materia de violación a los derechos humanos es impresionante. Este va desde supresión a las libertades civiles, hasta tortura y lapidaciones.

Lo que también llamó poderosamente la atención, obligando al lector a trasladarse hacia aquél día de noviembre del año pasado en Nicaragua, fue que mientras la población aún depositaba sus votos, simpatizantes del actual presidente atacaron las instalaciones del opositor Hossein Mousavi con la clara intención de intimidar.

Y mientras en las calles se aglomeraban miles de simpatizantes de Mousavi protestando por el aparente fraude y demandando un recuento de los votos, Ahmadi Nejad declaraba que la oposición era irrelevante y que obedece a agentes extranjeros. ¡Qué casualidad! El mismo discurso y proceder de don Daniel. Indudablemente esos dos están platicando mucho, últimamente.

No sería remoto suponer que al ver Ortega lo que sucedía en la antigua Persia, sonreía con satisfacción. Eso, hasta ayer, cuando, en lo que seguramente  habrá sonado a los oídos del Secretario General efeselenista como cuando se corre la aguja de un disco de 33 rpm, el Consejo de Guardianes de Irán aceptó el recuento de los votos en las áreas disputadas.

Aunque esta apertura no viene del Presidente sino que del poderoso Consejo, el cuál según su forma de gobierno, es autónomo y con supremacía sobre Ahmadi Nejad, deja clara cierta inteligencia por parte del incumbente y màs aún, por parte  del Consejo de Guardianes quizás deseando evitar una debacle como la de enero de 1979.

¿Cómo es posible que en un país con 70 millones de habitantes que cuenta con una extensión territorial de un millón y medio de kilómetros cuadrados siendo uno de los más extensos del planeta, hayan podido ordenar ese recuento, y en el nuestro, en el que la población seguramente cabe en un vecindario de Teherán, no hayan podido (o querido), hacer lo msimo?

Ejemplos como el de Irán, acontecido a miles de kilómetros de distancia y en una sociedad supuestamente más cerrada que la nuestra, deja claro que contamos con funcionarios de gobierno más corruptos y retrógrados que el de ellos. Es para Daniel Ortega, un ejemplo que seguramente no quiere seguir.

http://twitter.com/lucianocuadra

Discusión

1 comentario para “El mal ejemplo de un aliado”

  1. Daniel Ortega is not going to show any sign of democracy through his government. We have to know that there is only one way to overthrow him: It is through force and sabotage.

    Publicado por Cloto Antonio Díaz Pérez | Junio 18, 2009, 16:19

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  • Daniel Ortega dejará el Poder:
    en 1 año, 9 meses, 23 días, 2 horas, 58 minutos