
El presidente Daniel Ortega ha declarado que su gobierno no reconocerá al ganador de las elecciones presidenciales en Honduras que se llevan a cabo el dÃa de hoy. Sin lugar a dudas ese es una prerrogativa que tiene como Jefe de Estado. Es él quien da la pauta sobre la polÃtica exterior que implementará Nicaragua durante su mandato.
Si tomamos en cuenta que el mismo presidente Ortega ha repetido hasta la saciedad que el Pueblo es el Presidente y el Pueblo, (para éste fin), es la mayorÃa, entonces serÃa justo deducir que el 62 % que no votó por él tomarÃa una actitud diferente a la expresada por Ortega.
Siendo yo integrante de ese 62%, me corresponde decir que sà reconoceré a quien resultare electo en Honduras pues los números y el sentido común nos indican que el pueblo nicaragüense aceptarÃa la decisión del electorado catracho.
Variando la óptica de la situación debemos preguntarnos ¿quién se cree Daniel Ortega para negarle a los hondureños el derecho a elegir a quien guiará el destino de esa nación? Eso le corresponde sola y únicamente a ellos. Después de todo, el nivel de asistencia a las urnas determinarán el respaldo de los habitantes, o su rechazo.
Pensar diferente es auspiciar el injerencismo y promover el abuso a los derechos humanos de los descendientes de Morazán.


Aquà en los Estados Unidos, es sólo en virtud del silencio de la oposición a Obama que sabemos que nuestro gobierno respaldará los resultados de las elecciones Hondureñas. Hemos sustituido nuestro apoyo vergonzoso de Zelaya con un silencio igualmente condenable sobre las razones por la inversión de nuestra polÃtica. Cuando llevamos a cabo una polÃtica anti-democrática, nuestro gobierno habló ampliamente sobre las razones por sus acciones. Pero ahora, en el momento de volver a nuestro soporte histórico para la democracia, elecciones libres, y el imperio de la ley constitucional, no escuchamos nada de Washington.
Me da vergüenza admitirlo, pero la revocación de la polÃtica de mi paÃs se deriva de nuestro clima polÃtico interno, no de nuestro reconocimiento de que el apoyo a la libertad y la democracia deben estar en el centro de nuestra postura internacional. Las encuestas nacionales nos demuestran que la popularidad del presidente Obama está disminuyendo constantemente y él no puede correr el riesgo de la alienación de más votantes en una polÃtica exterior que se ha equivocado desde el principio.
Estoy feliz de ver que vamos a apoyar al pueblo hondureño en sus esfuerzos por construir un futuro libre y democrático para su paÃs. Pero me entristece saber que sólo lo hacemos porque nuestro intento anterior para obligar a la sumisión ha fallado.
Espero que estés bien Luciano. Voy a volver.