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Opinión

Rubén Darío y la Rigoberta Menchú

Rigoberta Menchú

Hace unos días con motivo de la celebración de los 30 años de haberse llevado a cabo la Cruzada Nacional de Alfabetización, se supo la noticia de que el presidente Daniel Ortega había otorgado la Orden Independencia Cultural Rubén Darío a la Premio Nobel de la Paz -1992- Rigoberta Menchú.

Ya los nicaragüenses nos estamos acostumbrando a que el mandatario reparta esa Mención con la misma frecuencia con la que ahora cae la lluvia a lo largo y ancho del territorio nacional. Sabemos que cualquier individuo que le haga un guiño de ojo a Ortega se hará merecedor de algún puesto público o quizás -como lo es en el caso de doña Rigoberta- un reconocimiento que lleva el espíritu y el nombre del más grande expositor de la Lengua Castellana. Ni más, ni menos.

Estaría bien si el reconocimiento en cuestión llevara el nombre del Presidente Ortega, el de su esposa o el de cualquier otro miembro del partido totalitario, pero, convertir a Rubén Darío en cómplice subliminal de doña Rigoberta y sus mentiras confirma el claro desprecio que siente Ortega hacia nuestra gloria máxima. Esto lo demostró por primera vez don Daniel cuando le regaló al tirano Hugo Chávez unos manuscritos de Darío; recibiendo a cambio una flamante réplica de la espada del Libertador en la cual seguramente -en algún espacio de la misma- se encontrará la leyenda: ” Made in China“.

Por si la regalada de los manuscritos no fuese suficiente, ahora le otorgan ese regalo a una persona que ha demostrado no tener la calidad moral para hacerla merecedora de que su nombre (y fama), sean asociados al de Rubén Darío. Indudablemente el Titular del Ejecutivo y su séquito pretendieron ampararse en el nombramento Nobel a la Paz que le fue concedido a la guatemalteca en 1992 apelando a la mala memoria de los nicaragüenses que quizás ignoren u olviden las acusaciones que señalan a Rigoberta Menchú Tam como una mentirosa.

Lo anterior tiene que ver con las afirmaciones de Menchú en su biografía en el que asevera que tanto ella como su familia fueron víctima de múltiple vejaciones durante su infancia y adolescencia. Entre esas, afirmaba que su padre fue asesinado por el ejército guatemalteco. Luego, en otra parte del mismo, asevera que un hermano murió de hambre víctima de la represión reinante en la Guatemala de aquél entonces. Miembros de su propia familia la desmintieron en ambos casos. Igual sucedió con Elisabeth Burgos, coautora de la primera autobiografía del personaje.

No es mi intención revivir la historia de Rigoberta. Sectores políticos hipócritas se hicieron los majes cuando esas verdades salieron a luz. Pero sí quiero protestar el hecho de que se asocie a Rubén Darío con una mujer que ha utilizado a su pueblo y el sufrimiento de éste para beneficio personal con intenciones abiertamente políticas que agracian únicamente a Rigoberta Menchú.

Para quienes estén interesados en profundizar un poco sobre los embustes de los que hizo gala Menchú y que le valieron su nombramiento al Premio Nobel de la Paz, adjudico el siguiente enlace.

http://twitter.com/lucianocuadra



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