En realidad, no recuerdo si esta producción musical es solamente de Luis Enrique, el Príncipe de la Salsa, o si fue escrita en conjunto con el canta-autor Adán Torrez. Los dos eran muy amigos cuando ésta canción llegó a mi poder.
“Si, yo lo empalé y no estoy arrepentido” – exclamaba ante los periodistas el reo, hace un par de días. Poco antes en su declaración afirmaba que estando el sujeto en el suelo, le metió la mano en la garganta y le sacó “la manzana”. Enfatizó varias veces no estar arrepentido de su actuar.
Lo que sigue es una carta de A.C. Sandino ya publicada pero poco discutida. La misma requiere de análisis y discusión para tratar de escudriñar la razón por la cual Sandino decidió firmarla.
Aquél 21 de febrero de 1934, cuando el Sub-Teniente (GN) Carlos Eddy Monterrey asestaba el disparo sobre la tetilla izquierda de Augusto Calderón Sandino, se cerraba con igual violencia un capítulo en la historia de Nicaragua, para inmediatamente abrirse otro más lúgubre, extenso y sangriento.
Conocí a Charlie Wilson en Washington DC, durante la guerra de los 80. En su papel como congresista por el estado de Texas apoyó a los guerreros afganos (Mujahideen), en lo que se conoció como la Operación Ciclón contra la invasión soviética a su país; mientras nosotros hacíamos lo mismo en Nicaragua.
“Chávez, you are next”
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