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Espacio de Luis Núñez

Tres personas diferentes y una sola ilegalidad verdadera

Magistrados de la Corte Suprema de Justicia fallan que Daniel Or“Songo le dio a Borondongo, Borondongo le dio a Bernabé, Bernabé le pegó a muchilanga le echó a burundanga, Les hinchan los pies”.

Más o menos esa fue la cadena que llevó a Daniel Ortega a tomar la decisión de reelegirse vía Corte Suprema de Justicia. Primero Óscar Arias tomó la decisión de reelegirse tomando la Sala IV como escudo para lograrlo, después el gobierno golpista de Roberto Michelleti utilizó la Corte Suprema para destitiuir al presidente Constitucional Manuel Zelaya con atribuciones que no tenía y sin iniciar siquiera el debido proceso. Y ahora Daniel. Los tres hicieron lo mismo.

Los tres son radicalmente diferentes, pero los tres comparten un mismo destino, su insaciable sed de poder. Lo aman apasionadamente, con fuerza obsesiva.

La Nación no dice toda la verdad sobre el caso Óscar Arias, pues es falso que haya seguido un camino legal y legítimo para lograr la reelección. Todavía la reforma de hecho que hizo de la Constitución de Costa Rica, y particularmente del artículo 132 que prohíbe la reelección.

Y sí hay muchas cosas qué comparar. Ortega al igual de Arias, también intentó la reelección a través del único órgano facultado para reformar la Constitución, de los dos países. Óscar Arias hizo un primer intento a través de la Sala Constitucional y fracasó, en una muestra de corrupción inaudita para alguien que anda hablando en nombre de la paz, y por el contrario fomenta la división de su propio país.

En Costa Rica, igual que lo plantea la doctrina Constitucional universal, existe la división de los poderes y según la misma Constitución de ese país, igual que al de Costa Rica y la de Nicaragua y Honduras también, las reformas constitucionales son una atribución reservada exclusivamente al poder legislativo.

El punto es que Arias, en su infinita ambición por reelegirse, inventó un “resquicio leal”, para aparecer como un ciudadano a quien se le está violentando un derecho fundamental. Diariamente a millones de Centroamericanos se nos violan nuestros derechos constitucionales y las Cortes de Justicia nunca se pronuncian por eso.

Pero en tribunales de justicia imparciales, donde todos somos iguales ante la Ley, ni Oscar Arias en Costa Rica se hubiera reelegido, ni Roberto Micheleti hubiera utilizado este poder del Estado para derrocar a Manuel Zelaya, ni Daniel Ortega estuviera intentando su reelección.

En Costa Rica sí hubo manipulación de la justicia de parte del “nobel” Óscar Arias, y hay sobradas de nuncias en ese país, incluyendo la confesión del ex ministro de Cultura Guido Sáenz, en su libro Piedra Azul, Atisbos de mi Vida, que dijo acerca del primer intento fallido de Arias de lograr la aprobación de su reelección en la Sala Constitucional, “lo llamé ( se refiere a Oscar Arias) en cuanto me enteré de la catástrofe ( el fallo de la Sala Constitucional), Guido, yo estaba cien por cien seguro que me pasaban la reforma. Tenía la promesa de cuatro magistrados. Uno me traicionó.

Guido Fernández Sáenz fue llamado por el legislativo para que rindiera cuenta de esta afirmación, pero la “investigación” no prosperó ya que Sáenz había dicho, con la mayor de las desfachatez que la frase era “una licencia literaria”.

Pero es interesante cómo en Centroamérica el juego reeleccionista está teniendo una tendencia perversa, ya que los “candidatos”, al no contar con respaldo popular firme, han cambiado el escenario de la contienda, y de las consultas directas a la población (referéndum, plesbicito), la han llevado al plano del poder judicial, quien se está convirtiendo en el gran elector de estos países.

Si hay algo que podemos aprender de los “dictadores” de izquierda de Sur América, com Hugo Chávez, Evo Morales y Rafael Correa, es que ellos sí consultaron a sus pueblos, y a estos últimos incluso se les puede señalar de que “tiene el gobierno que se merecen”. Ellos reformaron sus Constituciones con el respaldo de sus legisladores, con el voto directo del pueblo que a través de consultas directas les dijeron que sí, a su intento reeleccionista.

Por qué no hizo eso mismo Óscar Arias en Costa Rica o Daniel Ortega en Nicaragua o Roberto Micheleti en Honduras. Porque no tienen apoyo popular. Incluso en Costa Rica persiste el cuestionamiento a los resultados electorales que dieron por ganador al actual presidente, y las denuncias de fraude

Voz al Mundo.com recoge una serie de denuncias sobre esta “reelección” anunciada, “de acuerdo con declaraciones del licenciado Alberto Salom Echeverría, (diputado ante la Asamblea Legislativa de Costa Rica por el PAC) muchos de los votos nulos en las últimas elecciones tuvieron una particularidad muy especial. En la gran mayoría de ellos estaba marcada la casilla correspondiente al candidato presidencial del PAC y la de un candidato más. Este comportamiento es todavía más extraño, porque se presentó en las mesas donde el Partido Acción Ciudadana no tenía ninguna fiscalización.

De hecho el precedente sentado por Oscar Arias, en la utilización del Poder Judicial, que tiene claramente definidas sus funciones, ha sido la peor herencia que puede dejarle a los pueblos centroamericanos que veremos desaparecer de esa forma, los restos de las democracia electoral.

No solo saltó por un poder del estado como es el legislativo, sino que también manipuló al peor estilo de las dictaduras, el poder judicial. Es cierto que Daniel Ortega manipuló la justicia nicaragüense para lograr un amañado fallo, pero la génesis de esta barbarie, habrá que buscarla en otra cometida por Óscar Arias cuando se postuló para la reelección manipulando también la justicia costarricense.

De hecho al leer la sentencia de la Corte Suprema de Justicia nicaragüense, se puede observar que lo que se plantea es lo mismo que también en su momento demandó el mandatario costarricense.

De esta forma queda muy claro en Centroamérica se está perfilando una tendencia nociva para la democracia, y es liquidar el equilibrio de poderes y establecer uno nuevo, supra estatal, por encima de todos, la Corte Suprema de Justicia.

El primer zarpazo los dio Óscar Arias en Costa Rica, el segundo Roberto Micheleti en Honduras y ahora Daniel Ortega en Nicaragua, ¿quien sigue?.

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